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Escapadas

Argentina se mueve al ritmo del carnaval

De los brillos de Gualeguaychú y Corrientes, pasando por la protesta y la ironía en Buenos Aires, al sincretismo en La Rioja y Jujuy. Una guía con los mejores carnavales argentinos.

Por Guido Piotrkowski (Especial).

Febrero es sinónimo de carnaval. Este año, sin embargo, la fiesta se hace rogar y llega un poco más tarde, hacia fin de mes. El feriado largo y el festejo “oficial” serán el 25, 26, 27 y 28 de febrero. Pero las celebraciones ya comenzaron: en Gualeguaychú arrancaron en enero y en Corrientes, Buenos Aires, y la Rioja iniciaron el primer fin de semana de febrero. Mientras tanto, en Jujuy calientan motores, pero aguardan los días cercanos a la fecha para desenterrar el diablo.

Corrientes, Capital Nacional del Carnaval

“El carnaval de Corrientes es muy artesanal”, define Carlos Lancieri, pasista de la comparsa Sapucay. Hacia fines del siglo XIX, la fiesta se armaba en  las calles. En la década del sesenta, con el nacimiento de las comparsas Copacabana y Ara Berá, se transformó. Hoy desfilan en el Corsódromo Nono Alías comparsas como Ará Berá, Copacabana, Sapucay o Arandú Beleza, y agrupaciones musicales –que no utilizan carrozas– como Samba Total, Imperio Bahiano, Sambanda, Samba Show y Kamandukahia. Hay dos fiestas: la celebración oficial del Corsódromo y shows en el anfiteatro Cocomarola; y el carnaval barrial, del que participan más de 25 comparsas en seis noches de desfile por los barrios. Arrancó el viernes 3 de febrero y sigue los viernes y sábados hasta el 27. Entradas: topshow.com.ar

PAÍS. Carnaval en todo el país.

Quebrada de Humahuaca, ¡soltame, carnaval!

“El carnaval es sagrado para el quebradeño. Es alegría y es identidad. Cuando nacés, te ponen en la espalda y te llevan a carnavalear”, sostiene Walter Apaza, investigador en la materia. En la Quebrada de Humahuaca se celebra uno de los más auténticos del país. Rituales de una cultura ancestral e influencia española se fusionan en esta fiesta, que comienza con el “desentierro” del diablo. Cada comparsa se reúne en el “mojón” y se desentierra a la criatura para “decretar” el inicio de la celebración. Día tras día, las comparsas agitan al ritmo de huaynos y carnavalitos. Los diablitos, símbolos del carnaval, traen alegría y buena suerte. Todo concluye con su “entierro”: se lo quema para que vuelva a renacer de las cenizas al año siguiente, vigoroso y renovado.

La Chaya, identidad riojana

“Hay un punto de contacto entre la Chaya y el carnaval, pero nuestra Chaya es muy particular; es la fiesta de carnaval del riojano”, explica Walter Montivero, periodista local. Y refuerza: “El carnaval es europeo, y esta celebración es anterior a su llegada. La Chaya es muy riojana”. La leyenda cuenta que la Chaya era una indiecita enamorada del Pujillay. Así, durante los días chayeros, se hacen “topamientos” y “coronaciones” en los barrios, que comenzaron el 29 de enero y van hasta el 26 de febrero. Allí se recrea el casamiento de la Chaya con el Pujllay. Se trata de un juego en el que dos grupos se enfrentan en una calle donde se realiza el encuentro de las comadres y compadres. La chaya es también un ritmo folklórico, y un festival: la Fiesta Nacional de la Chaya, que va del 9 al 13 de febrero. “Chayar” significa, además, rociarse con agua. Todo eso es la Chaya, que se condensa en febrero en forma de carnaval.

Gualeguaychú, el carnaval del país

“No me imagino sin carnaval; me acompañó toda mi vida. Salgo desde los 13 años, cuando me venía a ver el traje con la ropa de colegio”, recuerda Catalina Lagomarsino, una de las tantas reinas que dio esta celebración. La fiesta carnavalera más larga de la Argentina dura dos meses. Este año arrancó el 14 de enero y continúa todos los sábados, hasta el 26 de febrero. Son cinco las comparsas de la ciudad, pero sólo tres las que acceden a desfilar cada sábado. Este 2017 les toca a Ara Yeví, Marí Marí y Kamar, mientras que Papelitos y O’Bahía quedan afuera, a la espera de volver en 2018. La comparsa que suma más puntos entre todas las categorías será la campeona de la edición, y así podrá volver a participar en la próxima. Las otras le dejarán lugar a las que quedaron afuera. Aquí también puede involucrarse el público, y calzarse un traje para salir con su comparsa favorita.

Las murgas de Buenos Aires

“La murga, para mí, es familia. Uno espera todo el año el carnaval. Este mes es hermoso; hay adrenalina en el aire”, dice Laura Frydenberg, integrante de Los Desconocidos de Siempre, una murga del barrio de Almagro. El carnaval porteño es un espectáculo callejero y gratuito. Así, la Capital se anima con el ritmo pegadizo y las canciones de protesta que imponen las murgas, declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad en 1997. Los corsos fueron prohibidos durante la dictadura militar, y renacieron al calor de la democracia. La murga es sinónimo del barrio y señal de identidad, como Los Amantes de La Boca o Los Elegantes de Saavedra, por citar sólo un par de las más de cien agrupaciones que ya comenzaron a carnavalear por los 30 corsos organizados en los diferentes rincones de la ciudad. La fiesta comenzó el sábado 4 de febrero y se extiende hasta el 28, durante sábados y domingos, incluyendo lunes y martes de carnaval.

Detalles: Pasado y presente

Orígenes y expresiones en América latina.

Adiós a la carne. Algunos investigadores adjudican la invención del carnaval a la Iglesia Católica. Habría ocurrido por el año 604, mediante la imposición de la cuaresma previa a la Semana Santa, que prohibía placeres mundanos como el alcohol y la carne. El pueblo tomó entonces los días previos a la veda para entregarse de lleno al placer, y fue así que nacieron los días del “adiós a la carne”: o carne vale, en italiano.

Con tono local. El carnaval es una de las expresiones culturales más ricas y significativas de Latinoamérica. La fiesta evolucionó en el Viejo Continente, y con aquella impronta de los bailes parisinos llegó hasta estas costas a quedarse para siempre. De a poco, y con el aporte fundamental de las culturas africanas e indígenas, la fiesta fue tomando identidad y ribetes propios en cada uno de los lugares donde se afincó.

En el resto del continente. Llamadas, murgas y candombe retumban noche a noche en Montevideo, durante el carnaval más largo del mundo. Río de Janeiro, Olinda y Salvador son los tres puntos de Brasil que expresan en clave de samba, maracatú y afoxé la diversidad cultural del país. En la región andina, el tinku, la morenada y la diablada se suman a las danzas que forman parte del despliegue folklórico en Oruro (Bolivia), con comparsas que bailan a 4.300 msnm.

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