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Argentina

Al amparo de la cordillera

La ciudad chubutense tiene muchos privilegios como un parque nacional con lagos transparentes y tesoros forestales únicos en el mundo. El centro de esquí La Hoya, asegura buena nieve.

Por Adolfo Díaz (Especial).

La temporada de invierno estuvo complicada por la ceniza volcánica que obligó a suspender y reprogramar la mayoría de los vuelos. Desde las grandes ciudades no fue fácil diferenciar la situación de cada uno de los destinos del sur y se produjeron cancelaciones de reservas. Afortunadamente, Esquel  no vio cubiertas sus calles por el abrasivo polvo gris.

Su aeropuerto, que operó mucho más allá de lo habitual, fue el encargado de recibir a los pasajeros propios y a los que tenían como destino Bariloche, entre otros sitios.

Pero la aspiración de los habitantes de Esquel no es ser sólo una ciudad de paso. Por eso, despliegan orgullosos los atractivos que quieren dar a conocer. Un centro de esquí dueño de nieve perfecta durante varios meses; un tren que despierta la curiosidad y el interés de viajeros de países remotos; un parque nacional que posee lagos de aguas transparentes y tesoros forestales únicos en el mundo, y una ciudad en constante crecimiento, pero que conserva la calidez y las costumbres de un pequeño pueblo.

La ciudad, de poco más de 35.000 habitantes dispone de todos los servicios necesarios para atender al turista, con alojamientos para todos los presupuestos, interesante gastronomía y excursiones variadas.

Naturaleza en estado puro. Con sólo recorrer unos pocos kilómetros, el paisaje se modifica abruptamente. Se pasa de la aridez de la meseta (con sólo 600 milímetros de precipitaciones anuales), hasta la humedad de la Selva Valdiviana del Parque Nacional Los Alerces, en los que se registran precipitaciones de más de 2.000 milímetros.

El Parque Los Alerces abarca más de 263.000 hectáreas. En su interior se encuentra un complejo sistema lacustre, con numerosos ríos, arroyos y espejos de agua, entre los que se destacan los lagos Menéndez, Verde, Rivadavia, Futalaufquen y Krüger.

Es posible recorrerlo de dos modos diferentes: a pie, por algunos de los 20 senderos naturales, que permiten observar lugares como los saltos de agua del arroyo Los Pumas y tesoros como las pinturas rupestres de tres mil años de antigüedad, o embarcados en lanchas para llegar a lugares más alejados y de increíble belleza.

Desde Puerto Limonao o Puerto Chucao se puede navegar los lagos Krüger y Menéndez y apreciar una hermosa vista del glaciar Torrecillas.

Si desciende en Puerto Sagrario, hay un circuito de dificultad media-baja que permite, luego de una hora y media de caminata, visitar el Alerzal. El alerce es un árbol que crece muy lentamente y en forma dispersa. Lo curioso es que en Chubut lo ha hecho en masa formando bosques cuyos ejemplares son los únicos milenarios de la Argentina.

El punto más atractivo de la caminata es el gigantesco alerce llamado “el Abuelo”, uno de los seres vivientes más longevos del planeta con más de 2.700 años de edad y 57 metros de altura.

Para aquellos que buscan más adrenalina, en el centro de montaña Pueblo Alto, camino de regreso a Esquel, el grupo Epa desarrolló una interesante actividad deportiva de canopy dentro del bosque. Desde las copas de los árboles, se puede trasladar por largos trechos, de una plataforma a otra, colgado de arneses y poleas a 90 metros de altura.

De regreso a la civilización, vale la pena una escala en Trevelín para disfrutar de la ceremonia del té galés.

Trevelín. Los primeros colonizadores del Valle fueron los galeses y su impronta aún hoy se conserva, especialmente en la ciudad de Trevelín, a unos 35 kilómetros de Esquel.

Estos galeses fueron los que, durante el conflicto limítrofe con Chile a principios del siglo 20, se reunieron en la escuela rural 18 y eligieron, en un plebiscito, ser argentinos. Esto fue determinante en la decisión del árbitro inglés, quien arbitró en favor de  nuestro país.

Trevelín en galés significa “pueblo del molino” y precisamente allí, en 1889 se inauguró el primero de trigo –llamado Andes– hoy acondicionado como museo, para preservar los objetos y la historia de este pueblo.

En una recorrida por el pueblo, el visitante no debe perderse la ceremonia del té, una de las costumbres que se conservan de antaño, convertida en un atractivo ineludible.

Desde los primeros tiempos de colonos, los galeses sufrieron dificultades extremas. La buena relación que entablaron con los tehuelches (raro ejemplo de convivencia), les permitió sobrevivir a las sequías y, paradójicamente, también a las grandes inundaciones que los azotaron.

Aún en los momentos de más pobreza, la taza de té y el pan casero nunca faltaron y fueron los regalos de agradecimiento que los galeses brindaban a los tehuelches. Quizá las dos únicas palabras que ellos aprendieron del galés fueron “té” y bara (pan, en galés).

Hoy en La Mutisia, la casa de té de Marlyn Day, bisnieta del pionero Martín Underwood, la ceremonia del té es uno de los grandes placeres gastronómicos. Scones, pan y dulces caseros y siete variedades de tortas y tartas, acompañan al té servido en vajilla de porcelana.

Un dato, la tarta de crema (teisen hufen) es una exquisitez sola o acompañada de compota de peras y frambuesas.

No falta la famosa torta galesa, que curiosamente no proviene del Viejo Mundo, sino que es netamente chubutense y nacida en los períodos más duros, cuando la falta de materias primas obligaba a cocinar productos que se conservaran mucho tiempo. Nueces, frutas secas y licores integran esa masa en la que la ausencia de huevos, asegura su duración incluso por años.

Lo que hay que saber

Parque los alerces. Entrada por persona, $ 20.

Safari lacustre. Puerto Chucao y Puerto Sagrario (navegación, trekking y guía), mayores $ 195.

Canopy. Recorrido total dos  kilómetros, $ 120 por persona incluye guia y equipo. (www.limitsadventure.com.ar)

Alojamiento
Las Bayas Hotel: habitaciones con hidromasaje y kitchenette desde $ 900 .
Plaza Esquel Hosteria y spa: habitación doble superior con acceso a spa. Desde $ 450.
Apart Hoteles base cuatro personas, desde 280 a $ 600.
Hostels desde $ 45 a $ 100.

La Hoya. Esquí: pase diario, $ 145.
Alquiler de equipos desde $ 60 a $ 150 por día (incluye tablas botas y bastones)
Clases grupales (2hs duración)  $ 160

Dónde comer
Cumbres Blancas (cocina de autor); Don Chiquino (pastas); La luna (pizzas y ensaladas), y Vascongada (mariscos)
Bares: Kilarney´s, El Bodegón, El Argentino, El bar de Moe´s.
La Mutisia, té galés, con tortas, tostadas y sandwiches, $ 65.
Informes: en Internet,
www.chubutur.gov.ar
www.esquel.gov.ar
www.trevelin.gob.ar

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